Niurka Calderón: Venezuela en la mira del nuevo des-orden mundial

Estamos transitando en la región por un cambio político sustancial; por ende, no es un secreto la significación preponderante en la geo-política latinoamericana de la Revolución Bolivariana; además del legado político, moral, ético, social y organizativo del Comandante Presidente Hugo Chávez.
El proceso venezolano ha sido ejemplo y aliciente para los movimientos sociales, para el logro del poder por parte de los sectores progresistas en América Latina; así como para aquellos que aún luchan por abrir espacios en medio de un mundo dominado por la hegemonía del capital trasnacional. Por tanto y en cuanto, no debe causar asombro la postura de la derecha en América Latina ha entrado en una fase de reordenamiento y redireccionalidad; con más ahinco desde -2010- y que se ha venido acrecentando a partir de 2014 con el inicio de las protestas “pacíficas”, las “guarimbas o barricadas” en Venezuela sin supuestos escenarios concretos, “sin dirigencia” pero con un plan, que súbitamente a los ojos de muchos se mostró con caras frescas; un “renovado movimiento estudiantil” del lado de la conspiración, y en el seno de las Universidades públicas y privadas del país.

El Presidente Chávez en momentos claves alertó al pueblo venezolano sobre planes que se habían estado gestando con una oposición venezolana que cada vez más da cuenta de sus planes; cuando de manera simultanea juega al derrocamiento del orden político y democráticamente establecido y por otra parte asumiendo el camino electoral. Dos lobbies que se presentan para avanzar hacia el poder; una estrategia dual que cuenta con asesoría de agentes y apoyo económico extranjero.

El origen de cuánto, cómo y desde cuándo antecede esto no sólo nos puede conducir hacia un análisis  de nuestra realidad y alejarnos del contexto histórico mundial. En primer lugar estamos al frente de dos propuestas en el escenario global: la estabilidad o la conflictividad. ¿Hacia dónde está inclinadose el gobierno mundial?

Antes de responder a este cuestionamiento es primordial ubicarnos en el “fin del comunismo”, el termino del bloque sovietico con la caída simbólica del muro de Berlín. Para el momento; no estabamos al frente de una coexistencia pacífica sino de una coexistencia pacíficada que en resultado traería un nuevo re-ordenamiento internacional y el término de la Guerra Fría.

La última década del Siglo XX mostraba un hilo de esperanza sobre la paz de la humanidad; luego de haber transitado por situaciones radicalmente opuestas desde 1945.

Si observamos específicamente la última década del S.XX y las contrastamos con las dos primeras décadas del S.XXI podemos pensar que, más que el fin de la Historia (Francis Fukuyama);  lo que se ha producido es el retorno, la reaparición de diversos, heterogeneos, y sobre todo conflictos de largas data, por el enfrentamiento entre civilizaciones. Enfrentamientos ya sea por la reaparición de disputas inducidas entre naciones o por la disputas también inducidas de carácter religioso.

Las tres últimas décadas son un ejemplo del reordenamiento de una co-existencia pacíficada. Aquí es donde la respuesta ¿Hacia dónde está inclinadose el gobierno mundial? Es justamente hacia la promoción del NUEVO DESORDEN MUNDIAL, enmarcado sobre expresiones políticas intervencionistas con esquemas y modelos a aplicar para la generación del caos interno, por ende del caos social. Mientras más caos; más crecimiento de inversión económica en armamento bélico para apoyar “el orden” por parte de los EEUU.

Ahora bien; comprendamos que los procesos de caos para el Nuevo Desorden Mundial en diferentes puntos del mundo son la pista para comprender lo que se quiere aplicar en la región y en Venezuela.
En el año 2000; ocurrió el primero de una serie; justamente en Serbia y Montenegro, con el derrocamiento de Slobodan Milosevic.
Serbia y Montenegro fue el inicio de una nueva ola intervencionista; obedeció a un plan, un guión, que los mismos líderes de la organización OTPOR  reconocieron públicamente. Al manifestar que recibían apoyo material y financiero del exterior.

Aquí veremos una secuencia de similitudes respecto al Movimiento Estudiantil Venezolano con OTPOR; sus miembros eran también jóvenes universitarios sin “aspiraciones políticas”, que aparecían ante los medios como un movimiento sin vinculación política alguna, dando una imagen limpia, inmaculada, incorrupta y libertaria.

Aplicar este guión en Venezuela, es parte de la estrategia. Con la desaparición física e inesperada del Comandante Hugo Chávez; es el momento de promover una “Revolución de Colores” como sus defensores le llaman; con el fin de revertir el avance legítimo, popular de un proceso Revolucionario con raíces históricas apoyadas en Bolívar y otros referentes latinoamericanos; es una tarea URGENTE para los sectores de derecha que advierten la irreversibilidad de una revolución con un amplio apoyo de masas populares que genera su seguro y constante pasaje al sepulcro en el escenario político.

Desempolvada la propuesta de Gene Sharp, un teórico estadounidense, anticomunista que en 1973 realizó un estudio de cómo aplicar “Métodos de acción no violenta” cómo hacer retroceder a quienes son enemigos potenciales del “Gobierno Mundial”. Se retoma entonces, un estudio anterior al de Fukuyama; el mismo debía llevarse a cabo para poner el velo de la confusión; de la inacción política.  

Las “Revoluciones de Colores” o los denominados “Golpes Suaves”, “Métodos de acción no violenta”; como esquema elaborado de subversión del orden establecido, se apoya específicamente en el empleo fundamentalmente de los medios de comunicación, la propaganda vía Internet, financiamiento de potencias extranjeras, asesoría a grupos opositores por parte de las agencias de inteligencia, movilizaciones juveniles o estudiantiles, guerra psicológica y desconocimiento de la legalidad constitucional. Su ideólogo y el poder hegemónico han definido estos procesos como “expresiones pacíficas de los pueblos”, “libertarias”, y plagadas de energía renovadora;  que deciden revelarse contra un régimen tiránico; con una inspiración concreta. Un claro ejemplo fue la llamada “Revolución de Terciopelo” mediante la cual un sector de factores políticos opuestos al Partido Comunista de la República Checoslovaca, en 1989, generaron las condiciones materiales para el desmoronamiento del orden comunista establecido, para posteriormente tomar el poder bajo banderas nacionalistas, liberales con orientación pro-occidental y con re-brotes de nazismo.  Y que hoy día lo vemos en Ucrania. El caos interno.

El guión ha sido estudiado y aplicado en estos países para distanciar la tendencia comunista, pro-rusa y por consiguiente la instauración de gobiernos con acento pro-occidental. Así era la hora de aplicarlo en Venezuela y en la región.

La secuencia en el caso de Venezuela no se distancia de las anteriormente citadas. En primer lugar los factores externos como tarea previa deben contactar a quienes la desarrollarán y proveer a estos del dinero necesario para la formación de grupos opositores con el objetivo de que estos generen un efecto multiplicador y territorialmente expansivo. Luego se inicia el plan sistemático que son no más que 9 puntos a desarrollar:  1.- Activar actores ajenos a la política convencional, nuevos, frescos, (que ya no serían los llamados outsiders, serían actores orientados con el fin colectivo de crear una conmoción social para derrocar a un gobierno establecido), especialmente jóvenes y estudiantes sin afinidad ideológica alguna, identificados, eso sí con los patrones y valores de sociedad de consumo (música, moda, estilo de vida, los llamados “apolíticos”). 2.- Utilizar simbología y consignas que ayuden a masificar el movimiento más que por convicción política como una ola de moda ( Formas de actuar, de ser, apoyadas por ropas de un determinado color que les identifique y les aglutine, con banderas, signos, etc.). 3.- La construcción de una vanguardia que tenga entre sus objetivos ganarse la simpatía y solidaridad de la población. 4.- Discurso de la No violencia y de desobediencia pacífica, acompañado de repetidas movilizaciones de calle hasta conseguir un hecho detonante que lleve al colapso del Gobierno. 5.- Utilización de medios de difusión NO CONVENCIONALES; medios electrónicos para generar concentraciones rápidas y presencia al momento de los medios internacionales para afianzar el impacto mediatico en el imaginario mundial. 6.- Uso de medios de propaganda, para banalizar, ridiculizar y mofarse de la investidura presidencial y de las altas autoridades. 7.- Presión internacional mediante la exhortación al respeto de los Derechos Humanos de los manifestantes. 8.- Generación de espirales inflacionarios – guerra económica-, escasez de alimentos e inseguridad para asfixiar al gobierno y arrastrar a otros sectores a acciones de calle. 9.- Negar la naturaleza democrática del gobierno. Denunciarlo internacionalmente como gobierno producto de un fraude electoral y en consecuencia en una dictadura.

Todos y cada uno de estos pasos se han cumplido en Venezuela. Sin embargo, parece que la concreción de la idea de derrocar al gobierno y a lo que representa la Revolución Bolivariana se encuentra con un muro inquebrantable. Para que las “Revoluciones de Colores” tengan el resultado efectivo deseado, el gobierno objetivo debería gozar de poco apoyo popular o sencillamente no contar con la fuerza electoral necesaria para hacer contrapeso a los grupos de desestabilización. No han logrado derrocar a Nicolás Maduro.  

Venezuela es hoy uno de los blancos para el DESORDEN MUNDIAL; y somos testigos del mismo formato en  Argentina y recientemente Brasil. En Argentina la guerra económica liderada desde los EEUU, con los fondos buitres, la desaparición repentina de productos de los anaqueles; la movilización de tropas britanicas a las Islas Malvinas son solo la punta del iceberg del plan, cuando vemos que es el mismo formato aplicado en Venezuela; buscar el descontento popular contra los gobiernos es esencial. En las calles los medios hacen lo suyo mostrar manifestantes anti-kirchnner que ya cuentan con consignas pre-fabricadas: Fuera Cristina; SOS Argentina; Argentina = Venezuela; No queremos ser Venezuela; Argentina NO es Venezuela. Y en Venezuela: Fuera Maduro; SOS Venezuela; Venezuela = Cuba; No queremos ser Cuba; Venezuela NO es Cuba. Y en el caso de Brasil las consignas obedecen al mismo guión: Fora Dilma; intervenção militar ja; SOS Brasil; Dilma e Lula ladrões.

Tres países con gobiernos con un amplio apoyo popular pero que están siendo atacados de manera simultanea para implosionar la región, desestabilizar los procesos integracionistas, distraer, entretener y encerrar a sus gobiernos en una lucha interna por mantener el orden establecido, desenfocarlo del escenario mundial y poner a sus bases populares en una especie de batalla en dos frentes; el primero contra la quinta columna traidora de las ideas que les llevaron al poder y el segundo contra los sectores económicos traidores y anti-nacionalistas. Es decir; DESORDEN INTERNO; para tener la excusa y la supuesta necesidad de una intervención militar para que retorne el orden interno.

Esto da cuenta que, estamos ante una cruzada anti-latinoamericana; anti-progresista; anti-integracionista para revertir de una vez por todas las formas de organización alcanzadas en materia política, económica, social, cultural y educativo. Estamos ante una guerra sistemática contra la región.

Ya develado el plan; sólo no basta contrarrestarle, sino avanzar hacia una batalla comunicacional, organizativa, integracionista que consolide la idea de una Latinoamerica libre, soberana, con políticas para y por sus pueblos. De modo que no se siembre lo que en la actualidad existe en Siria, Libia, Irak, Yemen, y por otra parte Ucrania, Somalia y Kenia.

No se puede ser reduccionista al pensar que es sólo el Petroleo el objetivo; es no dejar avanzar a quienes se avisoran como economías emergentes; con gobiernos que atenten contra. Es rodear geo-estrategicamente a la Unión Europea, a Rusia, China, India, Korea del Norte, de un sin fin de conflictos

La investigación es necesaria como la organización; el estudio de las propuestas que adversan los gobiernos progresistas para dar la BATALLA COMUNICACIONAL.

Hugo Chávez de manera incansable lo repetía “Lo que no se muestra; no existe”. Las metas alcanzadas por la Revolución Boliviariana deben mostrarse por todas las vías; el aparato comunicacional de las redes sociales es fundamental que se sume para coordinar de manera asertiva la batalla, por la defensa de un pueblo, por la defensa de los logros sociales, que ya es objetivo urgente, necesario, e impostergable.

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Niurka Ninoska Calderón
@niurkacalderon 

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